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Alimentar a un perro enfermo del hígado: cuatro claves y una receta

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La hepatitis en los perros no se trata directamente, es decir, el tratamiento no se centra en matar el patógeno, sino en paliar los síntomas y reducir los daños al mínimo. Sin embargo, puede ocurrir que el perro no sobreviva al tratamiento.

La forma de tratar la hepatitis dependerá de los resultados del diagnóstico, de la gravedad de la situación y de los síntomas que presente el perro enfermo.

El tratamiento de la hepatitis en los perros suele consistir, frecuentemente, en la adminisitración de antibióticos para mantener a raya las infecciones secundarias. Como complemento, se aplican tratamientos específicos en función de los síntomas que presente: coagulación sanguínea, diarreas… Por eso, no todos los tratamientos son totalmente iguales.

Además, se suele cambiar la dieta del perro enfermo a una específica para perros con problemas hepáticos, ya que tienen una composición más apropiada.

Si tu perro ha sido diagnosticado con hepatitis, necesitará mucho reposo en un entorno tranquilo y adecuado. Además, la higiene es muy importante: ahora tu perro está muy débil y es vulnerable a todo, sin una limpieza adecuada de su entorno podría contraer todo tipo de infecciones. Por supuesto, si tienes más mascotas y no están vacunadas, debes aislar al perro enfermo.

Un perro con hepatitis no debe hacer ejercicio, necesita descanso al menos mientras esté en tratamiento y recibas el visto bueno del veterinario para retomar el ejercicio.

Siempre bajo supervisión médica, puedes administrar antiinflamatorios a tu perro para paliar los dolores. Además, por supuesto, será necesario acudir a revisiones.

La hepatitis en los perros es una enfermedad complicada y no todos los perros la superan, aun con tratamiento. Lo mejor de todo es la prevención, ¡vacuna a tu perro contra la hepatitis!

1. Adaptar la alimentación al perro con problemas de hígado

Las pautas alimenticias deben adaptarse a las necesidades del hígado enfermo del perro, y no al contrario. Uno de los principales objetivos para la recuperación de un can con patologías hepáticas es que su hígado tenga que procesar la menor cantidad de grasa posible y, por tanto, que realice poco esfuerzo.

Algunos piensos son específicos para perros con dolencias hepáticas, pero su prescripción debe llevarla a cabo un veterinario. Estos alimentos terapéuticos caninos no los puede ingerir un animal sano, ya que le acarrearía carencias nutricionales. Son productos destinados a canes diagnosticados de patologías hepáticas.

2. Elegir un pienso adecuado para el perro enfermo del hígado

Los piensos que cuidan el hígado del perro son "bajos en grasas, muy digestivos y contienen antioxidantes", comenta Juan Antonio Aguado, veterinario. Este alimento tiene, además, un alto contenido en hidratos de carbono, proteínas de buena calidad, que el can asimila y digiere con facilidad, "así como antiinflamatorios naturales, como el ácido omega 3", explica este profesional.

Las carnes con las que se elaboran los alimentos específicos para canes con problemas en el hígado son bajas en grasa, como el pollo y el pavo. Otras proteínas, como las contenidas en la carne de ternera, son más difíciles de digerir y se evitan en este tipo de piensos caninos, ya que se trata de conseguir que el hígado enfermo trabaje lo menos posible.

3. Evitar que el perro con problemas hepáticos deje de comer

Los perros que padecen patologías de hígado suelen estar inapetentes, pero su recuperación depende de su correcta alimentación, tanto en cantidad como en calidad. Para que el can coma, conviene ofrecerle un alimento que resulte atractivo, tanto para su olfato, como para su paladar.

Los dueños pueden aplicar diversos trucos para que su mascota se alimente, como:

  • Humedecer el pienso seco específico para perros con alteraciones hepáticas y templarlo unos segundos en el horno microondas. De esta forma, se estimulará mejor el olfato del perro. Además, la textura blanda y algo caliente del pienso resultará más atractiva para su paladar.
  • Las latas de alimento con propiedades específicas para perros que tienen problemas hepáticos resultan, por lo general, más apetecibles para ellos, por su textura untuosa y blanda.

Por otro lado, Aguado recomienda "ofrecer al can con problemas hepáticos varias raciones pequeñas de comida al día porque, como no se encuentra bien, le cuesta comer, y no le apetecerá ingerir grandes cantidades de alimento".

4. Cocina casera para perros enfermos del hígado

Uno de los casos en los que los veterinarios pueden recomendar que el perro se alimente con dieta casera, bajo su supervisión, es cuando el can con problemas hepáticos pierde el apetito.

La incidencia de las patologías del hígado en los perros, como la hepatitis infecciosa, no es elevada, aunque en los animales muy mayores es más habitual. La pérdida de apetito va asociada a este tipo de patologías, por lo que, en algunos casos, la comida casera se puede alternar con el pienso habitual para ampliar el abanico de sabores y texturas que puedan abrir el apetito del can.

La comida del perro enfermo del hígado debe aportarle gran cantidad de energía para favorecer su recuperación

La supervisión del veterinario con este tipo de dietas caseras para perros enfermos del hígado es necesaria para lograr una dieta equilibrada. Esta alimentación debe estar compuesta por carnes digestivas y bajas en grasa, como el pollo y el pavo, así como hidratos de carbono y verduras, en una proporción adecuada para cada animal. Además, necesita estar complementada con antioxidantes.

No obstante, "la elaboración adecuada y equilibrada de dieta casera para un can no es fácil ni barata, así que es mejor decantarse por lo seguro y escoger las dietas comerciales específicas", aconseja Ignacio Arija, veterinario especialista en nutrición animal y profesor de la Universidad Complutense de Madrid.

En general, tanto si la dieta del perro enfermo del hígado es comercial como si es casera, debe ser digestiva y aportarle gran cantidad de energía, con el fin de prevenir la malnutrición. También debe contener vitaminas del grupo B y E, moderar el aporte de sodio y aportar potasio.

Receta casera para el perro con problemas hepáticos

Si se decide alimentar al can que padece patologías de hígado con comida casera, debe ser bajo supervisión veterinaria, con recetas como la siguiente, para 1.000 gramos de ración:

  • Carne de pollo, pechuga con piel, 220 gramos.
  • Arroz cocido, 680 gramos.
  • Zanahoria cocida y escurrida, 60 gramos.
  • Salvado, 20 gramos.
  • Aceite vegetal, 20 gramos.
  • Añadir un suplemento vitamínico mineral que sea bajo en sodio y cobre (según prescripción del veterinario).

Las cantidades varían en función del peso, edad y cantidad de actividad física que realice el perro.

Tipos de hepatitis en perros

La hepatitis es una enfermedad que afecta principalmente al hígado del perro, el cuál es un órgano fundamental para el metabolismo del perro. Si el hígado deja de funcionar o lo hace de forma incorrecta, la salud del perro comenzará a empeorar de forma progresiva, llegando finalmente a provocar la muerte del mismo.

Ni perros ni humanos podemos vivir sin hígado, por eso es de vital importancia detectar la hepatitis en perros a tiempo. Ya que ellos no pueden hablarnos y decirnos que les duele, pero si pueden mostrar ciertos síntomas que nos darán pistas para que nosotros lo sepamos.

Es fundamental conocer los tres tipos de hepatitis que pueden afectar a nuestro perro, así sabremos cómo funcionan y cómo se contagian. De esta forma podremos evitar que nuestro perro enferme y mantenerlo protegido.

Cómo se produce la hepatitis canina

La anatomía de los perros no es tan distinta a la de los humanos y aquellos órganos vitales para nosotros también resultan de vital importancia para nuestra mascota, como es el caso del hígado. El hígado es imprescindible para el equilibrio orgánico de nuestra mascota ya que interviene en el metabolismo, procura la adecuada eliminación de los distintos tóxicos, almacena energía, sintetiza proteínas, produce la bilis y participa en la asimilación de los nutrientes.

La hepatitis canina se produce por unainflamación del hígado, que puede estar ocasionada por una mala alimentación o por una exposición reiterada a distintos tóxicos, lo que afecta progresivamente al hígado y puede llegar a causar un daño crónico.

Cuando el daño hepático ha afectado a las funciones de este importante órgano podremos observar signos graves que indican un mal funcionamiento ya no del hígado, sino de todo el organismo.

Hepatitis infecciosa en perros

Como su nombre indica, es un tipo de hepatitis que se contagia mediante un virus llamado Adenovirus. Este virus hepático se contagia mediante contacto con otros perros infectados, o mediante contacto con sus juguetes o excrementos, incluyendo la orina.

Cuando el virus entra en contacto con un perro sano, se propaga por su organismo y comienza a atacar el hígado poco a poco. De forma que los síntomas de la hepatitis infecciosa pueden ser confundidos con otras muchas enfermedades, despistando a dueños y veterinarios.

Proteger a nuestro perro contra la hepatitis infecciosa es realmente sencillo, ya que existen vacunas para ello. Simplemente debemos acudir al veterinario y vacunar a nuestro perro contra este tipo de hepatitis. Preferiblemente desde cachorros, será necesaria una vacuna de recuerdo anual.

Tipos de hepatitis canina

La hepatitis en perros puede tener distintas causas y dependiendo del origen de la misma estaremos ante un tipo de hepatitis u otro:

  • Hepatitis común: Es aquella que causa una inflamación hepática por la exposición del organismo a tóxicos y medicamentos que son capaces de producir daños en el hígado. Los síntomas se presentan cuando el daño ocasionado es grave.
  • Hepatitis autoinmune: Se produce por una reacción del propio sistema inmunitario del perro que ataca a los hepatocitos (células del hígado) pues los confunde con agentes patógenos. Este tipo de hepatitis también se conoce como enfermedad hepática autoinmune.
  • Hepatitis infecciosa: La inflamación del hígado es provocada por el adenovirus canino tipo I, se trata de una enfermedad vírica y aguda que se contagia a través de la orina, agua contaminada u objetos contaminados. Afecta sobre todo a los perros menores de 1 año y el curso de la enfermedad suele oscilar entre 5-7 días, antes de que se produzca una mejoría. Este enfermedad también se conoce como hepatitis de Rybarth.

La hepatitis infecciosa suele tener un buen pronóstico siempre que el perro no presente una forma sobreaguda, en este caso, puede morir en pocas horas, en el caso de la hepatitis común o autoinmune el pronóstico dependerá de cada caso aunque las lesiones se cronificarán.

Hepatitis autoinmune en perros

Este tipo de hepatitis en perros no se contagia a través de un virus, sino que es generada por el organismo del propio perro. Sin llegar a conocer realmente los motivos por la cuál se origina, el sistema inmunitario del perro confunde las células sanas del hígado del perro con células dañinas.

De esta forma, el propio sistema inmune del perro comienza a atacar su propio hígado pensando que es un peligro. Esto ocasiona que el hígado comience a enfermar y dejar de funcionar, provocando una hepatitis autoinmune.

No hay forma de prevenir esta hepatitis en nuestro perro, ya que se desconocen cuales son los motivos por el cual el organismo del perro confunde sus propias células. Simplemente podemos comenzar con el tratamiento indicado por el veterinario para combatirla.

Síntomas de la hepatitis canina

Recordemos que en cualquier caso estamos ante una inflamación del hígado, por lo que independientemente de la causa, los síntomas de la hepatitis en perros son los siguientes:

  • Sed excesiva
  • Ictericia (coloración amarillenta de ojos y mucosas)
  • Sangre en las mucosas
  • Dolor abdominal que puede derivar a inmovilidad
  • Fiebre
  • Convulsiones por fallo hepático
  • Pérdida del apetito
  • Aumento de la secreción nasal y ocular
  • Vómitos
  • Edema subcutáneo

Un perro con hepatitis no tiene por qué mostrar todos los síntomas expuestos, por lo que ante cualquier signo que indique una posible hepatitis debemos acudir urgentemente al veterinario.

Tratamiento de la hepatitis canina

El tratamiento de la hepatitis en perros dependerá del factor que haya causado la patología.

  • En la hepatitis común el tratamiento será sintomático pero también deberá cumplir con el objetivo de modular aquellos factores que han causado el daño hepático.
  • En la hepatitis autoinmune el tratamiento también será sintomático aunque el veterinario valorará la posible prescripción de un medicamento inmunomodulador que actúe específicamente sobre el sistema de defensas previniendo el daño hepático.
  • En el caso de hepatitis infecciosa o vírica, el tratamiento también es sintomático ya que no existe cura, se pueden emplear antibióticos para controlar infecciones secundarias, soluciones isotónicas para prevenir la deshidratación, protectores hepáticos y dieta hipoproteica.

Es el veterinario el que debe indicar una dieta hipoproteica, aunque ésta resulta beneficiosa en los tres casos de hepatitis, ya que ante la presencia abundante de proteínas el hígado se sobrecarga. Recuerda que únicamente el veterinario es el profesional capacitado para prescribir cualquier tipo de tratamiento a tu mascota.

Prevención de la hepatitis en perros

Para prevenir la hepatitis común y autoinmune es importante para que nuestro perro pueda disfrutar de una buena salud y de la máxima calidad de vida, para ello debemos aportarle un alimento balanceado que cubra todos sus requerimientos nutricionales, el suficiente afecto y el suficiente ejercicio al aire libre, todo ello contribuirá a que su organismo pueda mantener más fácilmente el equilibrio.

En el caso de la hepatitis infecciosa, la vacunación es la herramienta más efectiva de prevención, disponemos de varias opciones:

  • Suero polivalente: Previene a corto plazo y se recomienda cuando aún no ha sido posible el inicio del programa de vacunación
  • Vacuna con virus inactivado: Se requieren dos dosis y el periodo de protección oscila entre los 6 y 9 meses
  • Vacuna con virus atenuado: Únicamente se requiere una dosis y la protección es tan eficaz como duradera

Consulta con tu veterinario ya que él será el que indique qué tipo de prevención es la más adecuada para tu mascota.

Este artículo es meramente informativo, en ExpertoAnimal.com no tenemos facultad para recetar tratamientos veterinarios ni realizar ningún tipo de diagnóstico. Te invitamos a que lleves a tu mascota al veterinario en el caso de que presente cualquier tipo de condición o malestar.

Si deseas leer más artículos parecidos a La hepatitis en perros - Síntomas y tratamiento, te recomendamos que entres en nuestra sección de Otros problemas de salud.

Hepatitis común en perros

Es el tipo de hepatitis más extendido en el mundo animal, la mayoría de perros que padecen hepatitis sufren este tipo de enfermedad. La hepatitis común se origina por la ingesta de toxinas que afectan al hígado, tales cómo bacterias nocivas, hongos, medicamentos inapropiados e incluso una alimentación de mala calidad.

Cualquier toxina que entre en el organismo del perro es normalmente bloqueada por el hígado, por lo que un exceso de toxinas pueden hacer que el hígado trabaje en exceso llegando incluso a suturarlo.

La hepatitis común en perros es la más sencilla de tratar y la que mayores expectativas de recuperación aporta. Con una medicación adecuada y una dieta equilibrada el perro comenzará a mejorar en muy poco tiempo.

Síntomas de la hepatitis en un perro

El problema de esta enfermedad es que no es visible y sus síntomas suelen ser confundidos en multitud de ocasiones con otras enfermedades de menor peligro. De esta forma hepatitis continua avanzando y el perro empeorando, a pesar de creer que está siendo curando de otra enfermedad erróneamente diagnosticada.

La hepatitis afecta directamente al hígado del perro, independientemente del tipo que sea. Los síntomas que notaremos en un perro con problemas e hígado son:

    Falta de apetito, vómitos y/o diarreas. Inapetencia, decaimiento, falta de energía. Dolor abdominal y posible inflamación abdominal. Fiebre. Inflamación de los ganglios de la garganta. Temblores, falta de coordinación. Anorexia y/o síndrome del ojo azul.

Debemos tener cuidado de no confundir el síndrome del ojo azulado típico en hepatitis con cataratas o reflejos en la cornea, ya que podrían darnos lugar a confusión. No todos los perros con hepatitis muestran sus ojos azulados.

¿Cómo se detecta la hepatitis en un perro?

Para llegar a un diagnóstico el veterinario recurrirá a la realización de diferentes pruebas como las siguientes:

    Análisis de sangre: cuando el hígado está dañado se alteran la enzimas que con él se relacionan de forma que podremos detectarlas analizando una muestra de sangre. Además, una analítica nos permite conocer el estado general del animal. Ecografías: permiten obtener una imagen del hígado y observar si presenta lesiones. Tomografías computerizadas: son procedimientos avanzados de diagnóstico por imagen que pueden aportarnos una buena información, pero cuentan con la desventaja de que no siempre son accesibles en medicina veterinaria. Biopsia: es la única prueba que permitiría un diagnóstico definitivo. Consiste en extraer un fragmento del hígado para estudiarlo en el laboratorio.

¿Cómo curar la hepatitis en perros? Tratamientos

No existe una medicación específica que cure directamente la hepatitis, por lo que el tratamiento para la hepatitis consiste en mejorar los síntomas y aliviar el hígado para que comience a recuperarse.

Para la hepatitis infecciosa debemos tratar al perro con un determinado antibiótico que el veterinario nos recetará en función de la gravedad, edad y avance de la enfermedad en el perro. En conjunto con otros medicamentos sintomáticos para promover la recuperación.

Para la hepatitis común el veterinario nos recetará los medicamentos necesarios para que nuestro perro no padezca dolor y su recuperación sea progresiva. Normalmente acompañados de una dieta estricta de alta calidad, que haga trabajar poco al hígado.

La hepatitis autoinmune necesitará además la administración de corticoides para frenar el ataque del sistema inmune contra el hígado del perro. En este caso todo depende del estado del propio perro y de su energía para luchar contra la enfermedad, que con la ayuda de los corticoides y demás medicamentos ayudará al perro a superar la hepatitis.

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