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Cómo elegir una mascota para superar la depresión

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Existen múltiples beneficios en tener la compañía de un animal doméstico en casa. Está demostrado que las mascotas ayudan a superar una de las enfermedades psicológicas más comunes como es la depresión y ya sea a tiempo total o parcial, la relación con un perro o un felino puede aportar beneficios físicos y psicológicos a la salud global de la persona.

Jeremy Barron, director médico del Centro Beacham de Medicina Geriátrica de la Johns Hopkins, realizó un informe en que aseguraba que entre los humanos y el cuidado de un animal existe una conexión probada y queproporciona una variedad de beneficios para la salud. Tan sólo con tener un perro, se disminuye la hormona del estrés denominada cortisol. Al mismo tiempo la interacción entre las personas y sus perros eleva los niveles de la hormona del bienestar denominada oxitocina, la misma hormona que une a las madres con sus hijos.

Un 84% de los pacientes con trastorno de estrés postraumático a los que se les ha proporcionado un perro adiestrado redujeron significativa sus síntomas y un 40% fueron capaces de reducir sus medicamentos, según una encuesta reciente. Los beneficios de la reducción del cortisol y el aumento de la oxitocina por tener una mascota también ayudan a mantener la presión sanguínea en niveles adecuados.

Por otro lado un estudio de 2011 descubrió que quienes poseían una mascota tenían una mejor autoestima y determinó que las mascotas proporcionaban un mejor apoyo social que los humanos para mitigar la depresión. El cariño diario que entregan los animales provoca en las personas un aumento en el estado anímico y les devuelve la alegría y la esperanza siendo un apoyo e inyección de optimismo.

La desgana es una de las características de las personas que sufren depresión, pero adoptar una mascota, cuya subsistencia depende de ti, puede hacer que saques fuerzas de donde creías no habían, como por ejemplo para sacarla a pasear, asearla, alimentarla y para prestarle la atención que necesita, con lo que tu problema emocional pasa a un segundo plano. Tener de una mascota también ayuda a sobrellevar los síntomas de fatiga y la falta de ilusión y su compañía aleja el sentimiento de soledad y la tristeza.

La depresión es considerada la enfermedad de nuestra era, cada día más y más personas se suman a la larga lista que padecen en algún momento de sus vidas esta dolencia.

La depresión se conoce como un padecimiento que imposibilita a las personas a llevar de forma normal su vida hasta tal punto que puede desencadenar otras enfermedades que pueden ser letales.

Si bien no se conocen las causas exactas del por qué las personas experimentan episodios severos de depresión, también se asocia con el estrés, la ansiedad y la baja autoestima.
Sin embargo, se ha probado por medio de numerosas investigaciones, que la presencia de una mascota en la casa, puede hacer que las personas con depresión logren salir de este estado y recuperar sus vidas.

Hoy hablaremos sobre los consejos que debes tener en cuenta para elegir una mascota para superar la depresión.

¿Cómo elegir una mascota para superar la depresión?

Los animales siempre han sido la mejor compañía para las personas, sean niños, jóvenes o adultos. Su presencia hace que las personas puedan sentirse mucho mejor, quizás es por el cariño constante que muestran o quizás por los cuidados que debemos tener sobre ellos, hacen que las personas con estos cuadros sientan que tienen algo por lo qué vivir y levantarse cada mañana y ayudan como parte de un proceso de terapia.

Sin embargo elegir un animal que nos permita tratar nuestra depresión no debe tomarse a la ligera. A fin de cuentas, el animal es un ser vivo que dependerá por completo de nosotros estemos como estemos y por ello implica una enorme responsabilidad por nuestra parte que no deberemos olvidar. Es por esto que te daremos los siguientes consejos para elegir una mascota para superar la depresión:

1. Lo que nos gusta: primero debemos pensar en un tipo de mascota que nos guste. Hay muchas personas que prefieren los gatos por encima de otros animales como modo de ejemplo. Siempre es importante pensar en nuestro animal favorito que sea doméstico, de esta forma será mucho más sencillo comenzar con la terapia.

2. Cariñosos: uno de los factores que debemos considerar al momento de elegir una mascota para superar la depresión, es que debe ser un animal muy cariñoso. Algunos animales suelen ser muy independientes, poco expresivos o con caracteres difíciles, nada recomendables para este tipo de terapias.

Para los casos con depresión también es recomendable adoptar una mascota para sentir que estamos ayudando a otro ser que también lo está pasando mal, sin mencionar que le damos una gran oportunidad de tener un hogar.

3. ¿Cachorro o mayor?: muchas personas consideran que un perro cachorro no es una buena idea para una persona con depresión debido a que son muy movidos y necesitan mucha dedicación. Sin embargo, otros afirman que sí lo es, ya que se crea un vínculo entre el animal y la persona desde el comienzo. Los perros o los animales adultos o mayores son también una gran opción, más cuando vienen de protectoras ya que se mostrarán agradecidos. En cualquiera de los casos es importante hacer lo que consideremos mejor para nosotros sabiendo que podremos cuidar bien del animal que escojamos.

4. La raza: es conocido que existen algunas razas de perros y gatos que suelen ser más recomendables para personas mayores, con depresión u otros problemas debido a su carácter afable y su comportamiento tranquilo. Los labradores son uno de los perros, entre otros, que más se emplean para cuidar de niños y adultos con problemas.

No obstante, antes de adquirir un animal, es muy recomendable consultar con el médico que está llevando al paciente de depresión para que sea él el que recomiende o no este tipo de terapia.

Cómo elegir una mascota para superar la depresión es un consejo para Temas generales, y habla sobre Temas generales.

Mascotas y depresión

El cariño, apoyo y lealtad que nos ofrecen nuestras mascotas son suficientes como para que cualquier episodio gris en nuestra vida se transforme en un arcoiris multicolor. El optimismo que expresan al vernos llegar, las ganas con que juegan o cómo nos lamen en el rostro muchas veces es lo único que precisamos para sentirnos mejor.

Los beneficios de tener una mascota son innumerables. Uno de ellos es la posibilidad de curar o reducir la depresión. El amor incondicional de tu perro o gato suele ser más genuino que el de las personas. Pero más allá de volvernos ermitaños o antisociales, podemos disfrutar de su compañía para mitigar los dolores.

Según los estudios, los animales tienen la capacidad para reducir de manera considerable todos los tipos de sentimientos negativos. La fatiga, el estrés, la tristeza, la congoja, la soledad, la angustia y la depresión se van como por arte de magia cuando estamos cerca de nuestras mascotas.

Las dos clásicas compañías que pueden lograr esto son el perro y el gato. Está comprobado que cuando miramos fijamente a nuestro can, el cerebro produce más hormona oxitocina, conocida como “la de la felicidad”. Por su parte, oír el ronroneo de un felino cerca de nosotros alivia la ansiedad y nos cama de inmediato.

¿Cómo elegir a una mascota para superar la depresión?

Ya sabemos que las mascotas ayudan a aquellas personas que sufren depresión (entre otros problemas emocionales). Lo siguiente que debemos tener en cuenta son las características que ese animal ha de cumplir para convertirse en nuestro amigo, familia o terapeuta.

En primer lugar el perro o gato debe ser tranquilo y relajado. Esto quiere decir que por ejemplo las razas más “energéticas” como los yorkshire, los caniche o los boxer no estarían permitidos. Pero atención porque también depende del temperamento o del carácter del animal en particular. Consultemos bien cómo es en el día a día.

En segundo término, podría ser una buena idea adquirir una mascota que ya haya pasado su etapa de cachorro. Esto sucede por varias razones: porque requiere menos atención un animal adulto que uno joven y porque ya sabremos más o menos cuáles serían sus hábitos o conductas. En el caso de personas ancianas con depresión, un perro o gato de más de 5 años sería perfecto.

Tercero, porque el perro suele ser mejor compañía que el gato en estos casos. No es preciso que los defensores de los felinos se pongan a la defensiva, sino que comprendan que si el dueño se siente deprimido o triste, precisará de una mascota que “acepte” mimos en cualquier momento del día. Los gatos suelen ser más independientes y prefieren estar solos. Además, los canes requieren más atención: ya con el hecho de sacarlos a pasear podemos dejar de lado la tristeza.

¿Mascotas como terapia?

Muchos son los beneficios de tener una mascota. Uno de ellos es la posibilidad de curar o reducir la depresión. El amor incondicional de tu perro o gato suele ser más genuino que el de las personas que puedan rodearte.

Según varios estudios, los animales tienen la capacidad para reducir de manera considerable todo tipo de sentimientos negativos. La fatiga, el estrés, la tristeza, la soledad, la angustia y la depresión se van como por arte de magia cuando estamos cerca de nuestras mascotas.

Se ha comprobado que cuando nos miramos fijamente con nuestro perro, el cerebro produce más oxitocina, conocida como “la hormona la de la felicidad”. Por su parte, oír el ronroneo de un felino cerca de nosotros alivia la ansiedad y nos calma de inmediato.

¿Cómo elegir la mascota adecuada para este tratamiento?

Ya sabemos que las mascotas ayudan a aquellas personas que sufren depresión. Lo siguiente a tener en cuenta son las características que ese animal ha de cumplir para convertirse en nuestro amigo, familia o terapeuta.

En primer lugar, debemos escoger un perro o gato que sea tranquilo y relajado. No nos decantemos por las razas más enérgicas, pero también hay que informarse del comportamiento del animal en el día a día, por concordar con su carácter.

Lo segundo a tener en cuenta, es que es una buena idea escoger una mascota que ya haya pasado su etapa de cachorro. Primero porque un animal adulto requiere menos atención que uno joven y segundo porque ya conoceremos más sobre su conducta o sus hábitos.

Por último, hay que tener en cuenta que para tratar la depresión un perro suele ser mejor idea que un gato, por el simple hecho de que los gatos son más independientes. Un perro aceptará mimos en cualquier momento, y eso es lo que le irá bien al dueño depresivo.

Podrías pensar por ejemplo en adoptar un perro callejero. Un animal que te estará eternamente agradecido por haberlo rescatado de la penuria de sus condiciones anteriores. Recibirás así muestras de cariño a diario y estas serán tu mejor medicina.

Si por cuestiones de espacio, tiempo o dinero no puedes permitirte tener una mascota en casa, hoy en día ya existen muchas terapias asistidas con animales para tratar este tipo de dolencias. O puedes hacerte voluntario en un refugio de animales o visitar a tu familiar con mascota.

No me apetece estar con gente

Lo normal cuando sufres un caso de depresión, es que no te apetezca estar con otras personas. Ni siquiera tus amigos más íntimos o tu familia, los que están más cerca. Pero lo cierto es que sin ese calor del cariño resulta más difícil acabar con la depresión.

El cariño y apoyo de tus seres queridos es como una inyección de optimismo, que si bien nos alejamos de estas personas durante estos momentos depresivos, podríamos obtenerlos también de los animales.

Los animales son perfectos mostrando el amor incondicional y los beneficios de tener una mascota para superar la depresión son muchos. Se trate de que descubras ese amor incondicional, sin segundas intenciones y sin hipocresía que te da una mascota.

Puede incluso que tampoco te apetezca tener una mascota, pero la verdad es que podría ayudarte mucho en la recuperación. Los animales son el mejor antídoto a la soledad y a la baja autoestima.

Una mascota te hace sentir una persona querida, útil y responsable que debe ocuparse de las necesidades de su animal y que, además, es capaz de hacerlo. Tener un animal te hace sacar fuerzas de donde no las tenías para pasear y alimentarle, dejando en un segundo plano los problemas.

Lógicamente el mundo de las mascotas es muy variado, y puede que no sepas cuál es la más adecuada para ayudarte en un caso de depresión. Lo mejor es lo clásico: escoger un perro o un gato.

La elección obviamente dependerá de tus gustos, de las necesidades que tengas e incluso de tus propias capacidades para ocuparte de tu mascota. Pero debes tener en cuenta que perro o gato, pueden ser tu apoyo para superar este bache.

Un perro siempre te demandará atención para jugar o para salir a pasear a hacer sus cosas. Y un gato estará dispuesto a darte las caricias que necesitas, pero sin el esfuerzo físico que requiere el perro.

Así que no lo olvides. ¿Estás en un momento en el que necesitas ayuda, pero tampoco te apetece tener a nadie pendiente de ti? ¡Escoge un perro o gato y regálale tu tiempo! Ellos te regalarán el apoyo que necesitas para superar tu depresión.

Además, tener mascota mejora tu estado por…

Otro consejo sería adoptar un perro callejero. ¿Por qué? Porque no existe un animal más agradecido en el mundo. Si cualquier peludo es amoroso con sus dueños… imagina cómo será esta alma que ha sido rescatada de todas las penurias que podamos imaginar. No le alcanzará la vida para devolverte ese favor. Las muestras de amor que recibirás a diario serán tu medicina contra la depresión.

Por último, si no puedes tener una mascota en casa por cuestiones de espacio, tiempo o dinero, te recomendamos que hagas una terapia perruna o gatuna de vez en cuando. ¿Cómo? Yendo a un refugio para animales, visitando a un familiar o amigo que tenga mascota o simplemente demostrando afecto a un perro abandonado. ¡Verás cómo te sientes mejor al instante!

Alerta: esto puede pasar si tu perro prueba marihuana

(CNN) — Su nombre es Valor, es mitad labrador retriever, mitad gran danés y va a todas partes con el sargento Charles Hernández. Pero Valor es mucho más que una mascota: Hernández lo considera su médico personal.

Cuando Hernández tenía convulsiones, Valor mordisqueaba su pierna mucho antes de que él supiera que algo malo pasaba. El perro lo saca de conflictos y brinca sobre él durante sus ataques de ansiedad para calmarlo. Junto con sus medicamentos, Hernández dice que el perro lo ha ayudado con sus síntomas producto de un trastorno de estrés postraumático.

“Estoy vivo nuevamente”, dice Hernández, de 49 años, quien vive en el Bronx, Nueva York, y que ahora está retirado de la Guardia Nacional de Estados Unidos. “Lo que me hace continuar es mi perro”.

Cada vez un mayor número de estadounidenses están comprando perros por necesidades de salud mental, dicen los expertos. En el caso de animales como Valor, utilizados para servicios psiquiátricos, los perros son entrenados específicamente para ayudar a las personas con padecimientos mentales de forma similar a como se les entrena a los perros para ayudar a los ciegos.

El trastorno de estrés postraumático (PTSD, por sus siglas en inglés) que padecen los militares veteranos es una de las razones más importantes para el incremento en la demanda de este tipo de perros, dijo John Ensminger, abogado de Nueva York y autor de Service and Therapy Dogs in American Society (Perros para Servicio y Terapia dentro de la Sociedad Estadounidense).

A diferencia de los perros guía destinados a personas con discapacidades físicas más obvias, existe un área gris muy extensa sobre a quién se le puede asignar un perro para que lo acompañe a todos lados —desde restaurantes y tiendas hasta aviones—donde frecuentemente los perros no son admitidos.

Por qué la gente recibe perros como apoyo psiquiátrico

Existe suficiente evidencia de que para algunas personas interactuar con mascotas les produce cambios bioquímicos en el cerebro, dice Hal Herzog, profesor de psicología en la Universidad del Oeste de Carolina.

“En cierto modo, todos podríamos utilizar un servicio psiquiátrico o un perro terapéutico debido a la increíble cantidad de estrés a la que estamos sometidos”, dice el psiquiatra Carole Lieberman, autor de Coping with Terrorism: Dreams Interrupted (Afrontando el Terrorismo: los Sueños Interrumpidos).

El cuidar a una mascota ayuda a las personas a sentirse menos asustadas, más autosuficientes y seguras. Los hace poner menos atención sobre sus propios miedos, dijo. Al ser dueños de una mascota, puedes “probarte a ti mismo que puedes cuidar de otra criatura viviente (…) Te asegura que puedes cuidar de ti mismo”.

Han surgido diversas categorías de perros que proveen cuidados a las personas con problemas de salud mental, como describe la organización estadounidense Heeling Allies:

La primera categoría está integrada por los perros que ofrecen servicios psiquiátricos, (como Valor). Estos son perros entrenados de forma individual e intensa para aquellas personas con discapacidades mentales. La Sociedad de Perros de Servicio Psiquiátrico posee mucha información sobre estos perros y cómo se les puede entrenar.

Luego vienen los perros de apoyo emocional, quienes proveen consuelo y motivación a las personas con discapacidades. Estos perros pueden abordar aviones y vivir en casas en donde usualmente no serían aceptados, si se cuenta con la documentación correspondiente.

Finalmente están los perros para terapia, los cuales ayudan a un grupo grande de personas. Por ejemplo, Chloe, el perro de Esminger, a quien lleva a los hospitales para confortar a los pacientes.

Uno de los pacientes de Lieberman es una mujer que está bajo mucho estrés debido a que su casa fue embargada. También enfrenta una demanda y una contrademanda sobre la potencial pérdida de su propiedad multimillonaria, dijo Lieberman.

La mujer debe de viajar mucho ya que sus hijos viven al otro lado del país, y su estado mental es tal que algunas veces no puede ni salir de la cama. En este caso, Lieberman compara al perro con una manta de bebé: evocan sentimientos de confort y de ser cuidado. “Le hace recordar aquellos tiempos menos traumáticos”, dijo. “Es una conexión con el pasado”.

Hernández se unió a la Guardia Nacional en 1996 y fue uno de los primeros en responder al llamado en la zona cero el 11 de septiembre de 2001. Fue enviado a Iraq de 2004 a 2006.

Mientras estuvo en Iraq, Hernández sufrió una herida en la médula espinal que limitó su habilidad para caminar además de una traumática herida en el cerebro. También cambió por dentro. Se volvió violento y agitado, tenía pesadillas, pensamientos y sueños incómodos.

“No todas las heridas son visibles”, dijo. “Es así como se lo explico a las personas”.

Hernández recibió un perro de servicio en 2010 a través del Proyecto HEAL, que forma parte de ECAD, una organización que entrena y cría perros de asistencia. El Proyecto HEAL otorga un perro de servicio a veteranos con trastornos de estrés post traumático. Hernández aún es voluntario del Proyecto HEAL.

“Él sabe si algo anda mal y yo no puedo descifrarlo”, dijo Hernández.

Paul Aragon, un veterano retirado de 29 años también padece de trastorno de estrés postraumático, pero su único tratamiento es su perro. Aragón obtuvo a su perra, Zoey, en octubre, cuando su medicamento dejó de hacer efecto. Zoey “me mantiene calmado”, dice.

Aragón, quien estudia mecánica de motocicletas en el Instituto Técnico Universal de Orlando, lleva a Zoey a todas partes: a cenar, al cine, en viajes en avión, incluso a la escuela algunas veces.

Pero no todos reconocen a los perros ayuda legítima. Hernández y Aragon han tenido incidentes en donde las personas han cuestionado que traigan a un perro a lugares públicos. Hernández incluso interpuso una demanda el año pasado, alegando que fue echado de un restaurante de comida rápida debido a su perro. La disputa se resolvió fuera de la corte.

En sus estipulaciones para implementar la enmienda sobre personas con discapacidades, el Departamento de Justicia estadounidense define a los animales de servicio como “perros que son entrenados individualmente para llevar a cabo el trabajo o realizar tareas en lugar de esas personas con discapacidades”. Esto puede incluir el alertar y proteger a una persona que está sufriendo una convulsión, recordarle a una persona con una enfermedad mental tomar sus medicamentos, calmar a una persona con trastorno de estrés postraumático durante un ataque de ansiedad, o llevar a cabo otras tareas. Las estipulaciones dictaminan que aquellos perros cuya única función sea la de proveer confort o apoyo emocional no califican como animales de servicio.

La otra cara

Aunque algunas personas tratan de entrenar a sus perros por ellos mismos, esta decisión frecuentemente falla ya que se requiere de mucha experiencia para elegir al perro indicado, entrenarlo, y desarrollar una relación entre el perro y la persona, dice Darcie Boltz, directora ejecutiva de Heeling Allies.

Se requiere de un perro con un temperamento único para ser efectivo en este trabajo, y pueden presentarse problemas de bienestar animal cuando se selecciona o entrena erróneamente a un perro para que se convierta en un perro para servicio psiquiátrico, dijo Boltz.

Lieberman recomienda a sus pacientes que los perros lleven cierto tipo de chaqueta que los identifique y que así no exista tanto estigma y confusión cuando se le lleve a los lugares en los que usualmente no son admitidos.

Y no olvidemos el bienestar de los animales, dice Lori Marino, profesora de psicología en la Universidad de Emory. Mientras que para algunos es benéfico, existe la preocupación que los mismos animales puedan sufrir emocionalmente. Cuando los perros son llevados con personas deprimidas y ansiosas, el animal pude tornarse ansioso y deprimido

Marino ha trabajado con un albergue de perros sin hogar, evaluando si algunos prospectos a dueños son una buena pareja para algunos perros. Hay veces en las que un prospecto a dueño dice “quiero a este perro porque estoy deprimido y necesito algo que me anime”, dijo Marino.

“Siempre le deniego la petición a esas personas. No es justo para el perro el ir a una casa que no es emocionalmente saludable”, dijo. Un perro “no debería ser utilizado como medicamento”.

Pero para gente como Hernández y Aragón, los perros son una medicina que mantiene bajo control su trastorno de estrés postraumático. Hernández se ha convertido en un ávido defensor de los perros de servicio.

“El perro me ha enseñado cómo ser humilde, cómo tener estabil > Animales Elizabeth Landau

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