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El perro y la muerte de un ser querido: ¿cómo le afecta?

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Todos hemos escuchado historias acerca de que los perros pueden predecir o sentir la muerte y que es porque tienen un poder extrasensorial que los ayuda a ver el otro plano astral del mundo.

Incluso hay una historia que cuenta que en Inglaterra había un perro en un hospital y este aullaba junto a los enfermos tan sólo unas horas antes de su muerte, con este hecho, las personas comenzaron a creer que el perro tenía habilidades extrasensoriales ya que había predicho la muerte seguida de más de 25 personas y sin fallar.

Pero la respuesta no tiene nada que ver con experiencias espiritistas, sino más bien con hechos científicos. Todo se resume a la nariz de nuestro hijo perro, su gran órgano olfativo tiene alrededor de 200 millones de receptores olfativos (nosotros contamos con aproximadamente con 5 millones) y esta capacidad de oler mucho más que nosotros, hace que nuestro perro detecte cambios en el ambiente o sustancias diferentes en el cuerpo humano.

¿Pero qué tienen que ver estas sustancias? Cuando una persona va a morir, suceden cambios químicos en su sistema y esto es lo que logra olfatear el perro prediciendo así la muerte de la persona, y con varias repeticiones de este suceso, nuestro hijo perro aprende a asociar el cambio en la química de nuestro organismo con el hecho del fallecimiento.

Así mismo, nuestro perro puede detectar el cáncer, alertar sobre los cambios en el azúcar en pacientes diabéticos, avisar sobre ataques epilépticos, etc. y todo gracias a su gran capacidad olfativa de esa nariz de bolita que tienen.

También están aquellas historias que dicen que los animales pueden ver a seres espectrales y cuando se quedan mirando fijo un solo punto, es porque los están detectando y que esto es porque ellos poseen un sexto sentido que les permite percibir la presencia de estos fantasmas.

Sim embargo, nosotros nos quedamos con la explicación científica. ¿Ustedes qué creen?

Historias tiernas

Cuando la estructura del grupo se modifica por la desaparición de uno de los miembros, el animal se ve afectado por el cambio en la jerarquía de la familia y echa de menos al que se va. Tanto que hay historias muy tiernas y conmovedoras sobre perros que velan la tumba de sus dueños o recorren cientos de kilómetros en busca de su hogar, guiados por su olfato e instinto.

Hay historias muy tiernas y conmovedoras sobre perros que velan la tumba de sus dueños o recorren muchos kilómetros en busca de su hogar

Uno de los casos más conocidos en este sentido, y que ha sido llevado a la gran pantalla, es el del perro japonés llamado Hachik. Este perro salía a buscar a su dueño todos los días a la estación de tren, aunque hubiese muerto. Así lo hizo durante diez años, hasta que él mismo murió. Hachik tiene una estatua en Japón, donde es conocido como "el perro fiel". Carlos Rodríguez, veterinario comenta al respecto que este perro "no entendía que su dueño hubiera muerto, pero seguro que se sentía muy triste cada vez que no aparecía en el tren de la tarde".

Capacidad de sentir

La cuestión es poner nombre a estos comportamientos. Podría ser: pena, añoranza o tristeza. Es cierto que no hay nada demostrado de manera científica, pero los hechos hablan por sí mismos, aunque los humanos somos reticentes a reconocer la capacidad de los animales para tener sentimientos y emociones.

Los perros, de manera probable, no tienen un concepto de la muerte tan definido o elaborado como ocurre en el caso de las personas pero, aún así, saben cuándo les falta un ser querido y tienen una reacción de duelo por su pérdida. En este sentido, Carlos rodríguez, veterinario explica: " los perros sienten tristeza ante la falta de de sus compañeros y, aunque la muerte sea un concepto que se les escape, tienen reacciones similares al duelo humano ante la pérdida de sus amigos, porque en esto, como en tantas otras cosas, perros y humanos nos parecemos mucho".

Lo que sí está comprobado es que cuando alguien cercano al perro muere, el animal busca y olisquea al ser querido en el entorno donde vivió. Los perros son muy fieles a sus dueños y llegan a desarrollar con ellos relaciones de amistad muy estrechas. El perro es un ser dependiente de sus dueños, que son los líderes de su manada. Si esas figuras desaparecen, el animal puede sentirse muy desamparado.

Síntomas de tristeza

Lo idóneo es no caer en el error de humanizar las reacciones y comportamientos de los perros, sino analizarlos, entenderlos y respetarlos. Es indudable que el perro acusa la falta de los seres con los que ha tenido una estrecha relación, deja de comer, está más decaído y menos activo. Y es que, ellos también necesitan su tiempo para acostumbrarse a la pérdida de un ser querido, para lo cual buscarán nuestro apoyo y cariño.

Superar la pena

Es recomendable que el perro mantenga su nivel de actividad, como los paseos habituales, así como dedicarle más tiempo de lo normal para jugar con él y así conseguir que se sienta más acompañado. Los perros se pueden deprimir hasta tal punto que lleguen a necesitar tratamiento psicológico y farmacológico para superar el bache. Si transcurrido un mes de la pérdida del ser querido, el perro sigue con síntomas como: abatimiento, inapetencia, pérdida de peso o demasiadas horas de sueño, es recomendable consultar al veterinario.

El dolor en los animales

La capacidad de los animales de sentir emociones similares a los humanos siempre se ha cuestionado, pero también su forma de percibir el dolor físico. En el diccionario se define el dolor como: sensación insatisfactoria o desagradable, que experimenta un ser vivo.

Es recomendable que el perro mantenga su nivel de actividad, como los paseos habituales y dedicarle más tiempo para jugar con él

Los receptores sensoriales del cuerpo reciben un estímulo y lo reflejan en la médula espinal y después, lo transmiten al cerebro. Este sistema es similar entre personas y animales. Hoy por hoy, está demostrado que los animales sí experimentan dolor. No todos los animales responden igual frente al dolor. Las reacciones pueden resultar más patentes cuanto más social sea el animal, como es el caso del perro. En otras especies, como los gatos, la demostración de dolor se interpreta como una debilidad frente a los depredadores y se enmascara, como forma de sobrevivir.

Tener claro que el perro se puede deprimir por la pérdida de un ser querido.

Dedicar más tiempo a estar con el animal hasta que supere el bache.

Mantener la rutina de actividad diaria del perro, como paseos y juegos.

Si transcurrido un mes, el animal sigue abatido e inapetente, acudir al veterinario.

3. Cuando vas a volver a casa

Cuando estás a punto de llegar a casa ten por seguro que tu mascota te espera ansiosa. Su potente nariz le permite percibir tu olor incluso a kilómetros de distancia, es por eso que antes de tu llegada tu perro se pone atento en la ventana o la puerta.

5. Cuando estás en trabajo de parto

Los perros llegan a familiarizarse tanto con sus dueñas que advierten cualquier comportamiento extraño en ellas, desde su postura hasta cambios en sus emociones. Algunos perros, días antes del parto, no se despegan de sus dueñas ya que sienten el instinto de protegerlas. Cuando llega el momento, su olfato les indica que el bebé ya está a punto de nacer.

6. Algunas enfermedades

Nuevamente, su extraordinario sentido del olfato les permite detectar ciertos olores que los humanos desprenden cuando tienen alguna enfermedad y que nosotros no somos capaces de percibir. Por ejemplo, existen perros entrenados para olfatear cuando los niveles de azúcar en sus dueños que padecen diabetes están bajos, recordándoles que es momento de tomar sus medicinas.

Muchas veces hemos escuchado decir que “los perros huelen el miedo”, pero no entendemos por qué: lo que pasa es que el ser humano al sentir miedo aumenta sus niveles de adrenalina y segrega feromonas que nuestras mascotas son capaces de oler.

8. Los cambios climáticos

Nuestras mascotas tienen la capacidad de reconocer cuando algún cambio climático importante se acerca, incluso, su alto sentido del oído y el olfato les permite detectar los truenos antes que a nosotros. Algunos perros se ponen nerviosos porque su instinto los alerta para buscar un refugio.

9. Un ataque epiléptico

Los perros son sumamente inteligentes y sensibles. Algunas razas son entrenadas para observar los signos previos a un ataque epiléptico, y pedir ayuda cuando se requiera.

Los perros son capaces de reconocer el olor de ciertas enfermedades. Existen historias acerca de personas que aseguran que su mascota les olfateaba reiteradamente alguna parte del cuerpo y gracias a esto pudieron detectar un cáncer.

12. Terremotos

No se sabe con precisión si es gracias a su increíble sentido del oído o es a través de sus patas que los perros pueden sentir las ondas sísmicas, pero es un hecho que son capaces de saber si un terremoto se acerca. Las personas que se encuentran en zonas de peligro, al observar algún comportamiento extraño deciden tomar precauciones.

El olfato canino y la v >

Está reconocido, por infinidad de casos sucedidos, que los perros que acompañan a las fuerzas de salvamento cuando estas acuden a socorrer a las personas damnificadas en las grandes catástrofes, reaccionan de forma distinta ante la detección de las víctimas supervivientes o los cadáveres.

Cuando detectan a una persona viva sepultada entre escombros, los perros señalan con insistencia y gozosos los puntos "calientes", tras lo cual los bomberos y equipos de rescate pueden iniciar el salvamento de forma inmediata.

El olfato canino y la muerte

Los perros entrenados para detectar supervivientes entre las ruinas producidas por avalanchas, terremotos, inundaciones y otras catástrofes, señalan del modo antes explicado los puntos donde existen personas con vida sepultadas por las ruinas.

Sin embargo, cuando hallan cadáveres su comportamiento ofrece un cambio radical. El gozo que demuestran al encontrar a una persona superviviente, desaparece y muestran síntomas de desazón e incluso miedo. El pelo del lomo se les eriza, gimen, giran sobre sí mismos, e incluso en ocasiones aúllan o defecan atemorizados.

¿Por qué suceden estos distintos comportamientos caninos?

Imaginemos un escenario catastrófico: las ruinas de un terremoto, con víctimas vivas y muertas sepultadas bajo ingentes cantidades de cascotes, polvo, maderos, ferralla, enseres y muebles de los inmuebles derrumbados.

Las personas sepultadas, estén vivas o muertas, no están a la vista. Por lo tanto, lo más plausible es que el perro detecte a las víctimas por su olor, e incluso por el oído si la persona sepultada grita.

Siguiendo el razonamiento anterior. ¿cómo es posible que el perro distinga si la persona se halla con vida o ya está muerta? La conclusión más plausible es que exista un olor claramente distinto entre la vida y la muerte en un cuerpo humano, aunque el fallecimiento sea muy reciente. Unos olores que el perro entrenado sea capaz de diferenciar.

El estado intermedio

Un estadio intermedio entre la vida y la muerte tiene un nombre específico: agonía.

Existen muchas clases de agonías, las atroces en las cuales el sufrimiento del enfermo o herido es tan patente, que cualquier persona intuye una muerte cierta en más o menos tiempo porque los signos son evidentes. Pero también existen agonías dulces, serenas, en las cuales no se aprecian signos inminentes de fallecimiento, y en las cuales la tecnología todavía no ha alcanzado la precisión del olfato canino.

Si el cuerpo vivo tiene un olor, y al fallecer tiene otro distinto. no es descabellado pensar que exista un tercer olor intermedio para el estado agónico del ser humano. Creo que esta suposición responde correcta y afirmativamente a la pregunta que da título al presente artículo: ¿Los perros predicen la muerte?

Sin embargo, para ser más precisos diría que en ocasiones algunos perros pueden predecir lamuerte. No creo que todos los perros puedan predecir todos los fallecimientos. Si fuera así, ya estaría reconocida esta facultad canina desde que el hombre y el perro conviven juntos.

Sucesos relacionados

Se conoce de forma concluyente, que algunos animales (los lobos, por ejemplo) de alguna manera anuncian su inminente fin a los miembros de su manada. Los etólogos (especialistas en comportamiento animal), sostienen que es una forma de evitar que los otros individuos de la manada pudieran contagiarse y que es mejor que se alejen de él. Este comportamiento también se ha observado entre las cucarachas.

Esta similitud de comportamiento entre unas especies tan dispares como un lobo y una cucaracha. ¿por qué sucede? La Ciencia le da un nombre al motivo: Necromonas.

De la misma manera que conocemos el significado de la feromonas (compuestos orgánicos imperceptibles que secretan los animales en celo, o las personas con apremio sexual), las necromonas son otro tipo de compuestos orgánicos que los cuerpos agónicos exudan, y que con mucha probabilidad es lo que los perros en ocasiones captan en las personas enfermas, cuyo fin se aproxima.

Necromonas y sentimientos

Las necromonas se han estudiado de forma científica, básicamente entre insectos. Cucarachas, hormigas, cochinillas, etcétera. En dichos insectos se ha observado que la composición química de sus necromonas provienen de sus ácidos grasos. Especialmente el ácido oleico y el ácidolinoleico, que son los primeros en degradarse en estado agónico.

Durante la experimentación se han rociado zonas con estas sustancias, observando que las cucarachas evitaban pasar por encima, como si se tratara de una zona contaminada.

Los perros y demás animales poseen sentimientos. Distintos a los humanos, cierto, pero equivalentes. Por este motivo no debe sorprendernos que perros o gatos "velen" las últimas horas de algunas personas. Y no cabe duda que nadie les ha contado el desenlace fatal que ocurrirá en breve, pero está claro que de una forma u otra lo presienten.

Sería muy interesante conocer vivencias sobre este tema que nuestros lectores hayan experimentado.

Si deseas leer más artículos parecidos a ¿Los perros predicen la muerte?, te recomendamos que entres en nuestra sección de Curiosidades del mundo animal.

Siempre hemos sab >

Siempre hemos sabido que, tras la mirada de un perro o un gato, se esconde un universo desconocido. ¿Qué puede llegar a pensar, sentir o, incluso, a predecir un animal? No lo sabemos pero, quizás, hasta su propia muerte.

En el año 2007 se dio a conocer la historia de un gato llamado Óscar. En realidad, a priori, nada tenía de especial. Se trataba de un gato tranquilo y apacible de compañía, que vivía en una residencia de ancianos.

Sin embargo, pronto se hizo mundialmente conocido. Óscar tenía una extraña habilidad. Cada vez que un interno se ponía enfermo e iba a morir, Óscar aparecía por la habitación y se negaba rotundamente a marcharse de la misma. Tan sólo unos días más tarde, matemáticamente, como una especie de ciencia exacta, la persona fallecía.

Hoy en día, está probado y constatado por la ciencia que, mientras Óscar vivió en el centro, acompañó, una por una, con idéntico comportamiento, la muerte de más 25 personas en dicha residencia. Su caso fue estudiado por el New England Journal of Medicine y finalmente, se llegó a la conclusión de que, en efecto, sin lugar a dudas, Óscar predecía la muerte. Pero, ¿cómo lo lograba? Pues, según los investigadores, erasimple ciencia. Verán, al parecer, todas las personas –también el resto de animales- producimos un olor especial a la hora de morir. Óscar había aprendido a distinguirlo e, incluso, a algo más difícil, a saber lo que eso significaba. ¿Se dan cuenta? No es futuro ni ciencia ficción. Hoy en día la medicina utiliza todo esto para simple provecho humano. Se trabaja, por ejemplo, con perros capaces de detectar posibles bajadas de azúcar, inminentes ataques epilécticos e, incluso, la cercana aparición de un cáncer.

Hasta ahí, todo claro. Sin embargo, hay que reconocer que, lo que no ha conseguido explicar aún la ciencia es cómo los animales conocen el momento exacto en el que ellos mismos van a morir o, sin ir más lejos, la cantidad de relatos y casos contrastados en los que un perro comienza a aullar o ladrar histérico, en el mismo momento en el que su dueño, a muchos kilómetros de allí, fallece víctima de un accidente. ¿Cómo lo sabe? ¿Cómo lo siente? De momento no hay respuesta alguna salvo, claro está, la de esa línea invisible pero, irrompible, que une a las personas y a los animales en la vida pero, también, en la muerte. Quizás algún día la ciencia pueda explicarlo con palabras pero, de momento, sólo tenemos sentimientos para hacerlo, le llamamos AMOR.

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